miércoles, 3 de agosto de 2011

El Lago de los Cisnes...

Anoche ví El Lago de los Cisnes, representada por el Ballet de Moscú. Me senté en primera fila, no quería perder detalle.. y así fue.

El ambiente … encantador… la música suave… rodeada de silencio a su vez.. el humo del decorado, el lago estampado en la pared del fondo… y de repente el escenario se inunda de bailarinas y bailarines.. tantos que no sabía a cual mirar. Y no puedo evitar pensar qué delicadeza, qué movimientos tan precisos, qué coordinación más absoluta.. y qué maravillosísimo vestuario…desde mi sitio puedo ver incluso la lánguida mirada del Príncipe Sigfrido buscando a su Princesa Odette… la forma en la que ella le mira…la ternura con la que se abrazan bailando. Cómo, sin hablar, hacen que entienda toda esa historia de amor y no sólo la entiendo, también la siento.





Las princesas-cisne, son todas tan hermosas! Cómo será? Eres guapa y entonces te haces bailarina? O sólo por el hecho de ser bailarina… ya eres guapa? No me extraña que Edgar Degas quisiera pintarlas en sus cuadros, uno tras otro. En un libro que leí no hace mucho (Bailando para Degas, de kathryn Wagner),  dicen del impresionista, que amaba el cuerpo humano como una armonía material, como la suma de una hermosa arquitectura, y el movimiento..  El mensaje principal del libro es que, ciertamente, todo el mundo llega a un punto en sus vidas en que necesita empezar a creer en sí mismo y luchar por lo que ama, cueste lo que cueste. Recomendado a quien le guste el mundo del Ballet, la pintura impresionista y el amor…




Y los bailarines… como Príncipes… tal y como los pintan en los cuentos.  Todos menos el “malo” claro, Rothbart, quien se desvive por evitar que Sigfrido le jure amor eterno a Odette, única forma de romper el maleficio que hace que la princesa sea cisne de día y mujer de noche. Este “pajarraco malo” intenta que el príncipe se enamore de su hija Odile, que por supuesto es la misma bailarina principal pero con el plumaje negro. Fijaos si estaba cerca, que cuando Rothbart batía sus alas.. se me movía el pelo.




En definitiva, me fascinó… los personajes consiguen contagiarte durante casi dos horas de todo ese amor que hay en el aire, consiguen que ladees la cabeza y tengas lástima del Cisne, hacen que te rías con los Bufones de la Corte, y que desees estar dentro de uno de esos tutús.

Y por supuesto, transmiten el mensaje: Lo prohibido, lo lejano, lo misterioso…. Y cuando a ello se añade la imposibilidad de poseer lo anhelado, el deseo crece.

Inolvidable.

Felicitación al Ballet de Moscú:  Поздравляем Москве балета. Замечательно.

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